El Trabajo Como Meditación

Cuando quiera que sientas que no estás de buen humor y que no te sientes bien en el trabajo, haz lo siguiente: antes de comenzar a trabajar, sólo por cinco minutos, exhala profundamente.

Siente que con la exhalación estás arrojando fuera tu estado de ánimo negro, y te sorprenderás: en cinco minutos estarás repentinamente de regreso a la normalidad y el ánimo negro habrá desaparecido, la oscuridad se habrá ido.

Transformar tu Trabajo en Meditación

Lo mejor, si puedes hacerlo, es transformar tu trabajo en meditación. Entonces la meditación nunca entra en conflicto con tu vida. Cualquier cosa que hagas puede volverse meditativa…la meditación no es algo separado, es parte de la vida… Es tal como respirar; tal como inhalas y exhalas, meditas también.

Y esto es simplemente un cambio de énfasis; no es mucho lo que hay que hacer.

Cosas que has estado haciendo en forma descuidada, comienzas a hacerlas cuidadosamente…Cosas que has estado haciendo por algún resultado, por ejemplo, dinero…Esto está perfecto, pero puedes obtener muchos más placeres. ¿Por qué perdértelos? Son gratuitos.

Estarás haciendo tu trabajo, ya sea que lo ames o no, de manera que el hacerlo con amor te entregará muchas otras cosas que de otra manera te perderías.

El arte es meditación

Cualquier actividad se convierte en meditación si estás absorto en ella. Así que no te limites a ser un técnico. Si sólo eres un técnico, entonces la pintura nunca se convertirá en una meditación.

Tienes que estar sumergido en ella en forma loca, insensata, ¡completamente absorto!, sin saber dónde vas, sin saber qué estás haciendo, sin saber quién eres… este estado de no saber será meditación; deja que suceda.

La pintura no debe ser pintada…sino que sólo se debe permitir que ocurra. Y no quiero decir que tú permanezcas inactivo, no: entonces nunca sucederá.

Entrégate y deja que Suceda

Tienes que ser un canal para ella, tienes que ser muy, muy activo y, sin embargo, no hacerlo. Esa es la treta, eso es lo esencial del asunto: tienes que ser activo y, aún así, no ser un hacedor.

Acércate a la tela. Durante algunos minutos, sólo medita: siéntate silenciosamente allí, frente a la tela. Tiene que ser como la escritura automática.

Puedes tomar la pluma en tu mano y te sientas en silencio… De pronto, sientes una sacudida en la mano y no es que la hayas hecho, sabes que tú no la has hecho… Tú estabas solamente esperando esto. La sacudida llega y la mano comienza a moverse, algo comienza a suceder. Es de esa manera que debes comenzar a pintar.

Algunos minutos de meditación, sólo de estar abierto. Cualquier cosa que vaya a suceder, tú permites que suceda. Tú aportarás toda tu pericia a favor de permitir que esto suceda.

Toma el pincel y comienza…ve despacio al comienzo, de manera que “tú” no te inmiscuyas…sólo ve despacio. Deja que el tema comience a fluir por sí solo a través de ti; y entonces, piérdete en él. Y no pienses en nada más.

El arte sólo debe tener un propósito: el arte mismo, entonces es meditación. Ningún otro motivo debe estar influyendo en esto.
No estoy diciendo que no vayas a vender tus pinturas o que no vas a exhibirlas; eso está perfectamente bien, pero es un producto lateral. Ese no es el motivo.

Uno necesita comida, así que uno vende una pintura; pero duele el venderla, es casi como vender a tu hijo. Te sientes triste, pero ese no fue el motivo: no la has pintado para venderla.

Ha sido vendida, eso es otra cosa, pero el motivo no está allí. De otra manera, seguirás siendo un técnico.
Deberías desvanecerte.

No necesitas permanecer allí, deberías desaparecer completamente en tu pintura, en tu baile, en tu respiración, en tu canto. En cualquier cosa que estés haciendo, deberías perderte completamente, perder totalmente el control.

 

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