Yoga

La palabra “Yoga” deriva de la raíz sánscrita yug” y tiene, a la vez, dos significados principales

-1 unión       -2 los medios o técnicas para llegar a esa unión.

En su primera acepción, yoga significa toda clase de uniones. En los sistemas filosóficos y religiosos de la India, se usa en el sentido de realizar la unión del principio espiritual del hombre (atma) con la divinidad (brama), pero también significa la unión conciente del aspecto material del hombre con su aspecto espiritual.

En la segunda acepción, yoga es el conjunto de técnicas precisas y sistemáticas que conducen al desarrollo de determinados niveles de conciencia, no acuatizados en la mayor parte de los hombres, y a la integración de tales niveles en una sola unidad de conciencia total y permanente.

El yoga es uno de los seis sistemas ortodoxos de la filosofía india, que fue recogido, coordinado y sistematizado por Patanjali en su obra clásica Yoga Sutras, compuesta por 185 concisos aforismos, los que aparecen aproximadamente en el siglo III. A.C.

Historia del Yoga

En cuanto a los orígenes del yoga, podemos decir que se pierden en las brumas del tiempo. La prueba arqueológica mas antigua de su existencia se encuentra en varios sellos de piedra que muestran figuras en posturas yoguicas, y que fueron excavados en el valle del Indo, aproximadamente en el año 3000 A.C.

La primera mención del yoga se encuentra en los vedas, los cuales se remontan, por lo menos, al año 2500 A.C.

El primer fundamento de las enseñanzas yoguicas, y de la filosofía conocida como Vedanta, se encuentra en los Upanishas, que forman la última parte de los Vedas.

Ramayama, Mahabharata y el Bhagavad Gita

Hacia el siglo VI A.C. aparecieron dos grandes poemas épicos: el Ramayama de Valmiki y el Mahabharata de Vyasa, que contiene el Bhagavad Gita, quizás la mejor conocida de todas las escrituras yoguicas.

En el Gita, Dios o brahmán, en su encarnación como Krishna, instruye en el yoga al guerrero Arjuna, específicamente en la forma de alcanzar la liberación mediante el cumplimiento de los deberes de la vida.

En otro pasaje, el Bhagavad gita dice:

“El yoga no es para los que comen en demasía, ni para los que se matan de hambre ellos mismos. No es para los que andan demasiado aprisa, ni para los que permanecen parados despiertos. Por la moderación en la comida y el reposo, por la regulación del trabajo y la concordancia entre el sueño y la vela, el yoga destruye todo dolor y toda aflicción”.

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