Reequilibrar los Chakras

La Naturaleza del Hombre es de tipo Energético

Como la que se manifiesta en el infinito numero de vibraciones, colores, formas, perfumes y sonidos presentes en la creación. La mente racional y los conocimientos que se basan en ella nos han alejado de esta realidad y de la conciencia de estar inmersos en el todo, formando una unidad con su esencia.

El miedo a perder lo que se ha conquistado, las decepciones, las tensiones, nos han hecho perder de vista esta posibilidad de intercambio continuo entre el hombre y el universo. Todo nos pertenece porque somos parte del todo, y podemos alimentarnos de las manifestaciones cósmicas recibidas a través de los sentidos (colores, formas, perfumes y sonidos) para recuperar la unidad originaria.

Para actuar sobre las partes sutiles más sensibles a las vibraciones ambientales, y sujetas con mayor facilidad a bloqueos y clausuras, existe un sistema natural muy sencillo: someter los chakras a frecuencias vibratorias similares a aquellas con las que vibrarían naturalmente si funcionaran de modo. No hay que olvidar que una de las leyes del esoterismo occidental afirma que “lo similar atrae a lo similar”.

Y cuando este parecido desaparece, basta con suscitar un contacto, una analogía entre realidades distintas, para que lentamente empiecen a sintonizar. Basta con pensar en los grupos, las familias o las parejas: tras años de convivencia, acaban pareciéndose, manifestando vicios, virtudes y hábitos similares.

El Ambiente que nos Rodea

La calidad del ambiente y de quienes nos rodean se convierte, con el tiempo, en la calidad de nuestra propia vida. Por ello, es fundamental tratar de mejorarla, eligiendo los colores y las músicas más adecuadas, y sobre todo la proximidad de personas amables y amorosas.

De esta manera, al chakra que padece un desequilibrio energético afluirán frecuencias más altas que las que el puede emitir: empezara entonces a vibrar a mayor velocidad y los bloqueos se disolverán de forma gradual. Como si soplara un viento energético sobre nuestros cuerpos sutiles, limpiándolos, el prana procedente de las capas mas sutiles alcanza, a través de los centros energéticos de los chakras, el cuerpo físico, curándolo y revitalizándolo.

No se trata de un proceso indoloro: las emociones reprimidas, los bloqueos superados, los recuerdos marginados, afloran de nuevo a la superficie provocando sufrimiento, tanto en la mente como en el cuerpo, antes de desaparecer.

Pero hay que insistir, evitando abrumarse por la ansiedad, las jaquecas y la fatiga: solo así estos malestares pasajeros podrán ceder el paso a una sensación de profunda alegría, lucidez y serenidad.

Aprendamos a Visualizar nuestros Deseos

Cuando nos vemos obligados a afrontar una situación de riesgo, por ejemplo, un contacto con personas desagradables, o bien la permanecía forzada en lugares pobres desde el punto de vista energético, el arte de la visualización se convierte en una valiosa arma de defensa y ataque.

Aprendamos a visualizar nuestros deseos, creemos aureolas de luz azul alrededor de las personas queridas, imaginemos un hilo dorado que emane del entrecejo o del tercer chakra, Manipura, y lentamente iremos envolviendo, como un capullo luminoso, a la persona amada o a nosotros mismos.

Sin embargo, hay que procurar no exagerar, puesto que si bien es cierto que el “capullo” es un instrumento protector en todas las situaciones negativas, tambien tiende a bloquear el intercambio energético con el ambiente, con el riesgo, si la situación se prolonga, de impedir la recarga energética necesaria.

Métodos para Localizar los Chakras

Para localizar los chakras mas necesitados de ayuda, podemos seguir dos caminos. El primero accesible a muy pocos, se basa en la sensibilidad. Apoyando la mano abierta a la altura del chakra, observando el aura o utilizando péndulos o varitas radioestesicas, ciertas personas son capaces de evaluar su estado energético, armónico o inarmónico.

Pero es posible intervenir de manera eficaz incluso si no se posee esta capacidad. Estudiaremos atentamente la ficha de cada chakra, y nos interrogaremos con total honestidad, examinándonos en profundidad: enfermedades, temperamento, hábitos, alimentación, postura y duración del sueño.

Analizaremos los deseos y preferencias personales, y después las compararemos con las características del chakra en cuestión. Si nos reconocemos en el completamente, significa que el chakra funciona a la perfección, sin dificultades; pero si detectamos en nuestro comportamiento algún aspecto exagerado, quiere decir que en ese nivel hay una carga energética que debe aligerarse.

Si las características relativas a ese chakra nos resultan extrañas respecto a nuestros hábitos nos encontramos ante un defecto, una carencia.

Armonizar el Chakra del Corazón

El primer Chakra que debe Armonizarse es el del Corazón. De hecho, mientras este funcione sin dificultades, nunca nos faltara el amor, que revitaliza y cura, restableciendo con su vibración armoniosa la vitalidad de todos los chakras.

Dejémoslos ayudar por la naturaleza, manipulemos los elementos, la arena, la arcilla, el agua. Dejémonos acariciar por el viento, calentar por el fuego, perfumémonos con esencias naturales y tengamos siempre en casa flores frescas. Escuchemos con frecuencia buena música, cantemos, movámonos y bailemos.

Hay que poner esmero en la elección de los colores, de la ropa, las paredes, los muebles y los cosméticos (jabones, sales de baño, baño de espuma), teniendo en cuenta que el amarillo es reequilibrarte, el naranja y el rojo son calentadores y afirmantes, el azul marino relaja y es ligeramente antibiótico, el verde es tranquilizante y antitumoral y el violeta afrodisíaco y espiritualizante.

Podemos reforzar esta terapia natural aplicando directamente sobre el cuerpo, a la altura del chakra, trozos de seda del color correspondiente, o iluminados con bombillas de colores.

Agua de Sol

Como alternativa podemos preparar la maravillosa “agua de sol”, que tomaremos a pequeños sorbos de agua una garrafa transparente vendada con seda de colores (de un solo tono) y que dejaremos reposar a la luz directa del sol durante cinco o seis horas, como mínimo.

Gotas de luz de colores

Podremos añadir la ayuda que proporcionan los cristales, que los hindúes definen como “gotas de luz de colores”. Podemos llevar encima, pegados a la piel, los que se aconsejan para el chakra que “esta en peligro”, o bien junto a la cama, a la altura de la cabeza o del corazón. Lo fundamental es que, antes de utilizarlos, los hagamos nuestros, lavándolos en agua abundante en la que habremos disuelto sal marina.

Sin embargo, la solución más eficaz consiste en llevar a cabo la meditación sobre los distintos chakras, tumbados en el suelo, con los ojos cerrados y la cabeza orientada hacia el norte, apoyando sobre la piel desnuda, a la altura de los centros energéticos. El efecto será aun más intenso cogiendo en cada mano un cristal de cuarzo (puntiagudo en la derecha, redondeado en la izquierda) y colocándonos alrededor del cuerpo, en círculo, doce pequeños cristales con las puntas orientadas hacia el centro.

Masaje de los puntos de Acupuntura

Otra posibilidad muy eficaz de intervención la proporciona una técnica oriental antiquísima: el masaje de los puntos de acupuntura, o el más sencillo de las zonas reflejas de la planta de los pies, que son áreas minúsculas en correspondencia con los distintos órganos y funciones del organismo.

El masaje se realiza con movimientos profundos y circulares, rigurosamente en sentido horario para cargar, y antihorario para descargar, utilizando, en función de la extensión de la zona a tratar, únicamente el pulgar, el pulgar y el índice o el pulgar, el índice y el corazón.

Aplicaremos este masaje sobre cada punto durante dos o tres minutos, insistiendo en las zonas correspondientes a los chakras con dificultades. Se recomienda ejercer una presión moderada, energética pero no tan fuerte como para que provoque un dolor insoportable.

La regla es sencilla pero ¡Ojo!

Un poco de dolor es el signo adecuado que envía el punto tratado, y significa que el chakra o el órgano afectado es justo el que estamos manipulando. Aun así, no debemos creer que, cuanto mas insoportable sea, el masaje tiene mayor eficacia.

Una acción demasiado intensa no haría mas que descargar las zonas tratadas, poniendo en peligro un equilibrio energético ya de por si inestable.

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