Zen

El zenDhyana en sánscrito – remonta a la experiencia de Buda Shakyamuni, quien realizó el despertar en la postura de zazen en el siglo VI DC. Esa experiencia se transmitió sin interrupción de maestro a discípulo, formando así la línea zen.

Su aspecto cultural y folclorico se conoce en occidente desde el principio del siglo viente, a través de diferentes prácticas como los artes marciales, la ceremonia de té, el arte floral o los famosos jardines japoneses etc.

Pero incluso si la profundidad de su filosofía y la pureza de su estética atrajeron mucho a artistas, escritores y los filósofos, eso nunca dejó nacer una verdadera práctica, porque son solamente las frutas de una semilla plantada en la tierra japonesa algunos siglos atrás.

Pero ¿cuál es esta semilla? ¿Cuál es la fuente creativa de todas estas frutos?

¿Qué es el Zazen?

“El zen es muy simple, y al mismo tiempo bastante difícil de comprender. Es cuestión de esfuerzo y de repetición, como la vida. Simplemente sentado, sin objeto ni espíritu de provecho, si su postura, su respiración y la actitud de su espíritu están en armonía, entienden el verdadero zen, perciben la naturaleza de Buda.”

Maestro Taisen Deshimaru

Por la práctica de zazen descubrirán poco a poco la relación de interdependencia que existe entre las diferentes partes del cuerpo y la influencia directa de la actitud corporal en la conciencia. Así, esta práctica no sólo construye y consolida los puntos de referencia fundamentales de nuestro ser sino que también reparte en nosotros la energía máxima para llevar una vida intensa. Cuando liberamos una parte de nuestro cuerpo liberamos también una parte de nuestra conciencia.

Luego, espontáneamente, descubrirán las funciones y el poder inmenso de la respiración, abriéndose así las puertas de la toma de conciencia de lo que es la energía, función vital común a todo el universo que debemos aprender a centrar y a equilibrar en nosotros mismos, inconscientemente, naturalmente, automáticamente.

La vida espiritual no puede existir sin una raíz profunda. Zazen no sólo crea estas raíces sino que nos abre la gran puerta que da acceso a una vida infinita. Evidentemente, la práctica de esta postura provoca, durante su evolución, una lenta y progresiva modificación de nuestra vida cotidiana. Dicha modificación se origina en un despertar profundo a la vida cotidiana a través de nuestra práctica.

El zazen no es ni muy fácil ni muy difícil, pero requiere un poco de esfuerzo y mucha perseverancia.

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