Impermanencia y Realidad

El Budismo afirma que tanto nuestra realidad interior como el mundo externo están siempre en un estado de cambio permanente. Ninguno de nosotros es física, emocional ni mentalmente la misma persona que éramos hace años.

Ni siquiera hace minutos o un sólo instante. Todas las situaciones, todas las entidades, todos nuestros pensamientos y todos nuestros estados de ánimo nacen, ganan fuerza, se deterioran y desaparecen.

Somos seres cambiantes en un mundo cambiante. Por eso no nos es posible encontrar seguridad permanente ni certidumbre absoluta, incluso en el más próximo futuro.

Insustancialidad

(En Pāli: Anattā) Carencia de un sí-mismo perdurable, de un yo, de un mí. Ausencia de un alma. Carencia de una existencia intrínseca.

La insustancialidad, es el elemento más importante y más característico de las enseñanzas budistas, y es lo que distingue al budismo respecto al resto de religiones. Por eso al Buda se le llama a veces Anattā-vadi (el maestro de la Insustancialidad). Es también sin lugar a dudas, el aspecto más difícil de asimilar correcta y plenamente para sus seguidores.

Buda enseñaba que nuestra idea sobre la existencia de nuestro “yo” es en realidad una idea falsa que surge sobre lo que no es más que una colección temporal e inestable de procesos dinámicos en constante cambio. De estos procesos surge la consciencia así como la noción de ser una individualidad.

El Budismo considera yo, me y mi como convenciones e ideas relativas necesarias para poder operar en la vida diariaal igual que el resto de afirmaciones filosóficas del budismo, es para sus seguidores un elemento de práctica en el que investigar y no una convención de fe. Nace teniendo como punto de partida la experiencia.

En el Budismo, a diferencia de la filosofía, la razón siempre está supeditada a esa experiencia. Esa experiencia surge normalmente debido a un camino de aprendizaje y cultivo de la propia mente del individuo: la meditación budista.

Historia del Budismo

Siddhartha Gautama vivió posiblemente entre los años 563 y 483 adC, a finales de lo que se conoce como periodo védico, esto es, cuando se terminó de escribir el Rigveda, texto sagrado hindú. El budismo posee su propio calendario que es de tipo lunar, y el cual se inicia en el 543 adC.

Buda nació en Lumbini, en el reino de Kapilavatthu, en el actual Nepal y cerca de la frontera con India. Según la tradición oral, Suddhodana, el padre de Siddharta, era el rey que gobernaba el clan de los Shakya. Es por este motivo que el buda también es conocido como Shakyamuni o “sabio de los Shakya”.

Siddhartha fue el nombre escogido para el recién nacido, que significa aquél que alcanza lo que se propone. La Reina Maya, madre de Siddharta, tuvo un parto sin dolor, pero murió justo al nacer su hijo. Cuando nació se profetizó que el niño se convertiría o bien en un gran gobernante, o bien en un gran maestro religioso. Su padre lo rodeó de lujo y lo protegió de la dureza de la vida fuera de palacio para evitar que el hijo desarrollara su tendencia hacia lo espiritual.

Info completa sobre Buda, la Historia del Budismo y su Filosofía

 

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