Respuesta Sexual Humana

Para una mejor comprensión de las disfunciones psicosexuales es conveniente recordar lo que se conoce actualmente acerca de la Respuesta Sexual Humana (RSH), así, como los factores neuroendocrinos que regulan la conducta sexual. Antes de la década de los años 60 se conocía muy poco sobre los cambios anatómicos y fisiológicos que se producen durante la respuesta sexual (RS).

Masters y Johnson, mediante observaciones realizadas en su laboratorio, aportaron datos de innegable interés para la futura sexología. A fin de sistematizar toda la información, consideraron que el ciclo de RS constaba de 4 fases distintas, aunque en la práctica éstas no siempre queden bien delimitadas y puedan variar de un individuo a otro e incluso de un ciclo a otro.

Las reacciones fisiológicas básicas que se dan a lo largo de la RS son un aumento de la vasocongestión y de la miotonía y su liberación consiguiente tras el orgasmo.

Fase de Excitación

En la Mujer: durante esta fase, los cambios más importantes son: lubricación vaginal, expansión de los 2/3 internos de la vagina, elevación del cuello y cuerpo del útero, alisamiento y elevación de los labios mayores, aumento de tamaño del clítoris y erección de los pezones.

En el Varón: los cambios son: erección del pene, alisamiento de la piel del escroto, elevación parcial de los testículos y, en algunos casos, erección de los pezones.

Esta fase puede variar en cuanto a su duración y los cambios mencionados pueden disminuir e incluso desaparecer.

Fase Meseta

En la Mujer: vasodilatación del tercio externo vaginal para formar la plataforma orgásmica, estrechamiento de la luz vaginal como resultado de dicha vasodilatación, continuación de la expansión de los 2/3 internos vaginales y de la elevación del útero, retracción del clítoris contra la síntesis del pubis, tumescencia aerolar (que puede enmascarar la erección del pezón) y, finalmente, aumento del tamaño de las mamas, en las mujeres que no han amamantado.

En el Varón: pequeño aumento del diámetro de la porción proximal del pene, cambio de color en esta zona (más oscuro), incremento de tamaño, elevación y rotación anterior de los testículos y, en ocasiones, secreción de las glándulas de Cowper, que pueden contener espermatozoides vivos. Existen tambien cambios comunes a la mujer y al varón, como son miotonía generalizada, contracción voluntaria del esfínter rectal (no siempre), taquicardia, hiperventilación, aumento de la presión sanguínea y eritema cutáneo a modo de “sarpullido”.

Fase Orgásmica

En la Mujer: contracciones rítmicas y simultáneas de la plataforma orgásmica, el útero y el esfínter rectal.

En el Varón: contracciones de los órganos sexuales accesorios (próstata, vesículas seminales y conductos deferentes), que llevan el líquido seminal a la uretra prostática y contracciones expulsivas de la uretra y el pene.

Entre los cambios comunes: hiperventilación, taquicardia e hipertensión.

Fase de Resolución

En la Mujer: desaparición de la plataforma orgásmica, regreso del útero a la pelvis autentica, acortamiento de la vagina y vuelta del clítoris a su posición normal.

En el Varón: disminución de la erección en 2 etapas (la primera más corta), vuelta de los testículos a su tamaño y posición habituales, y aparición de un período refractario, durante el cuál no es posible otra eyaculación (puede durar desde minutos hasta varias horas y suele hacerse hasta más largo con la edad). En ambos sexos se produce una progresiva vuelta a la normalidad, que se retrasará si, después de una excitación intensa, no se ha producido el orgasmo.

En las versiones más actuales, se tiende a fusionar la segunda y tercera fase, y se añade una etapa previa que se refiere al deseo de iniciar una actividad sexual.

Factores Neuroendocrinos de la Conducta Sexual

Numerosos experimentos han demostrado que el principal centro regulador de la CS es el hipotálamo. En la región preóptica hipotalámica, se produce un decapéptido, la GRH (Hormona liberadora de gonadotropinas), que actúa sobre la hipófisis anterior controlando la secreción de LH (hormona luteinizante) y FSH (hormona estimuladora de los folículos).

Estas hormonas hipofisarias, a su vez, controlan la secreción de las hormonas esteroideas gonadales (tetosterona, esrtrogenos y progesterona). Las estructuras mencionadas constituyen el eje H-H-G, el cual está asistido por sistemas de retroalimentación negativa.

Por otra parte, la gran GRH, a través de las neuronas tuberoinfundibulares, actúa también en otras áreas, dentro y fuera del hipotálamo, donde, a través del sistema aminérgico, podría modular los rendimientos sexuales directa o indirectamente.

Se ha postulado que el paleocircuito, formado por área septal, amígdala, hipocampo e hipotálamo, y el neocircuito, formado por núcleos talámicos anteriores que conectan, por una parte, con el cíngulo y el hipotálamo, y, por otra, con el núcleo dorsomedial del tálamo y, desde aquí, con el córtex orbitofrontal y prefrontal (MacLean, 1949), podrían estar involucrados en la regulación de la CS.

Ambos circuitos, a su vez, están estrechamente conectados entre sí, a través del fascículo precerebral medio, que incluye los principales centros responsables de los sistemas cerebrales de recompensa y castigo (Olds y Milner, 1954). Así pues, con el avance de las investigaciones neurofisiológicas se ha visto que el hipotálamo está integrado en un sistema mucho más complejo, en el que intervienen las ánimas y una extensa red de interacciones neuronales.

La principal hormona sexual, en ambos sexos, es la testosterona. En el caso del varón, se sabe que son precisos niveles adecuados de testosterona para que exista un interés sexual y se produzca la eyaculación. En cambio, su influencia en el mecanismo de la erección no está tan clara. Las erecciones que tienen lugar durante el sueño parecen ser andrógeno-de-pendientes, a diferencia de lo que ocurre en las que se producen en estado de vigilia, en respuesta a un estímulo sexual.

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